2 mar 2015

ALICE WAGNER, Grito de mujer

DESTINO

Cinco saltos de agua
anidan en nubes pedregosas
aguardando un diluvio
entre los claroscuros.

Pero quisieran ser como el arroyo limpio
que del fango se libera;
cristalino
y no escuchar a su paso
el arrogante canto del gallo 
y de las ocas,
bajo un sol destartalado.

¿Cambiarás, así
tus gélidos suspiros 
por floridos amores?
No desmayes de abstinencias
no es tu destino.


ALICE WAGNER

PEPA SANABRIA CHAMIZO, poeta

Yo solo tengo la palabra , ellas la lengua rota.
Pensamiento que va y viene, en un respiro trascendente
como bandada de pájaros en éxodo girando al sol,
dejando atrás el invierno, hacia el cálido impulso vital
de alas plegadas en origen cautivo….abiertas al pasar.

Vienen a mí, con los cabos de las trenzas desmadejadas,
mil caras, son ellas…, desconocidas y cercanas;
rostros con la misma mirada, ¡mírame¡,
ojos atravesados por una lágrima dura,
punta de diamante clavada en la mácula,
garganta que se asfixia ,silencio de esclava.

Y no, no es un sueño perverso que te roba la calma,
veo, camino sobre falos de hierro oxidados, romos ,deformados,
a varón que no hombre,
meretrices con barba, viscosa baba en la naúsea.
Así nombran, a un dios de nadie, creado en falso para dañar de veras
sobre un poder inventado, robado, podrido y seco.

Mientras , las valiosas, las oculta guerreras acechan  su campo.
Bajo los burkas, cárceles de hierro, que estorban los pasos,
ellas caminan,, solas , apaleadas, con dolor, pero siguen caminando.

Sus cuerpos ocultos, sus pechos , sus caderas , sus mentes….
nada es aniquilado, todo está, todo existe.
Saben de batallas, arrancan trapos, congelan el latigazo,
hilvanan sacos para  guardar las piedras lanzadas ,hacen un muro,
están al otro lado.

A la piel herida, ungüento de saliva,
a las madres, sus hijas, a las hijas el aire y el mañana , libres de sucias manos.
Soy en ellas, son  en mí
desnudas y aliadas, bajo un paño suave y a su abrigo.
Como yo tengo la palabra,
voy gritando por las calles
llamando a los centros, a las entrañas ,al origen amniótico, a las aldabas,
Que no, que no soy bandera, ni prisionera, ni llego tarde;
Escucho sus silencios , bullir en el aire,
La ola sonora,,¡un momento¿.. ¿ la oyes¿.

La paz paralela del vientre de la madre,
de un reino abisal, cálido y sin ruidos, savia para la vida…,en todas cabe.

Hace demasiado tiempo que la primavera no habita en IRAN,
a aquellas , las que son  mujeres, abran los brazos,
no hay fusiles  para el alma;
azahares en el sur, cerezos en Japón,,,
Cántaros sedientos,, hermosas niñas de agua.

Pepa Sanabria. Febrero 2015

18 feb 2015


Los colores disfrazan tu imagen
inocencia primaria
Estériles arenas que  sostienen tu alma

17 feb 2015

12 feb 2015

 De colores inundas la vida
que reclama fragancias ajenas
 Lugareñas malvas

Las invisibles niñas soldado

“En los campos de entrenamiento militar, las niñas soldado fueron víctimas de abusos sexuales por parte de soldados y comandantes. Algunas con tan sólo 12 años de edad, servían de combatientes, cocineras, limpiadoras, informantes, guardaespaldas y esclavas sexuales. Si rechazaban mantener relaciones sexuales con los mandos, eran asesinadas.” 
En el mundo masculino de la guerra, la realidad de las niñas combatientes es a menudo invisible. Sin embargo, cerca de la mitad de los niños asociados a grupos armados en el mundo son niñas. En la República Democrática del Congo las cifras se sitúan en torno a las 12.500 niñas soldado.
Víctimas de estos abusos toman el estrado para contar su historia. “Nuestros comandantes tomaban a las chicas y dormían con ellas,” dice la Testigo 10. Eran las llamadas ‘PMF’, personal militar femenino. Ella fue una de esas chicas. “Mi virginidad fue arrebatada del modo más cruel. Todavía hoy siento dolor en mi estómago,” cuenta. El Testigo 16, un oficial del UPC explica que ésta era una práctica habitual entre los mandos. “Los comandantes empleaban a las niñas soldados como sirvientes en sus residencias privadas. Combinaban servicios domésticos con servicios sexuales.”