17 oct. 2014

MGF


Debemos tener en cuenta que la intervención suele producirse en un entorno donde lo
comunitario prevalece sobre lo individual. El individuo debe supeditarse a los designios,
a las necesidades y a las decisiones de la comunidad. En este marco, la persona que
emigra es la elegida por la familia extensa como responsable para alcanzar los
objetivos de la migración y, por lo tanto, los vínculos siguen manteniéndose tanto en el
ámbito material como en el emocional.
Así pues, hay que tener presente respecto a la práctica de la mutilación genital
femenina, que la familia que se queda en el país de origen ejerce una fuerte presión
social sobre las personas que han emigrado. Esta presión llega a su punto álgido en el
momento en que éstas vuelven a su tierra, ya sea de forma definitiva o en período de
vacaciones.
Cuando las personas que han emigrado vuelven de vacaciones o de forma definitiva al
país de origen es cuando la niña suele ser sometida al rito de iniciación. No hay una
edad específica, aunque en la mayoría de casos las niñas son mutiladas antes de la
adolescencia. En el momento del retorno es cuando la niña es más vulnerable, ya que,
aunque los padres no sean partidarios de la mutilación, la familia extensa ejerce una
fuerte presión para someter a los que han vuelto a los designios de la comunidad.